– Cocinada: Al horno, a la plancha, al vapor, al microondas… Por ejemplo, si quieres hacerla al microondas, solo tienes que cortarla en trozos, quitar las pepitas, meterlos al microondas durante dos minutos y luego dejarlos enfriar. Puedes quitarle la piel, o dejársela si ves que se le resbala mucho.
– Rallada: Simplementa pasándola por el rallador. Si se la pones en montoncitos, le será más fácil cogerla. Aún así, como sigue estando cruda, puede que haya bebés que no sepan gestionarla bien.
– En compota: Puedes poner la compota sobre un trozo de pan por ejemplo, o sobre unas tortitas.
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